HUEVOS CAMPEROS DE GALLINAS FELICES

Ángel fue un niño afortunado que creció alimentándose de los huevos camperos de su abuela, que criaba a sus propias gallinas en su casa del pueblo. Ya de mayor, ese niño se levantó un día de la cama decidido a hacerle un homenaje a esa gran mujer y, de paso, a enseñarles a los madrileños a qué sabe un “huevo de verdad”. En 2015 Ángel abrió su pequeña granja propia en Baterna (Ávila) en la que las gallinas de Egg0 se alimentan de cereales, escuchan música de Beethoven y cacarean a placer en los más de 300 metros cuadrados del complejo. De ese paraíso gallináceo vienen los huevos de Egg0, que Ángel sólo vende extrafrescos (no más de tres días de puesta). Si tienes suerte y le pillas preparando una tortilla de patata, híncale el diente inmediatamente o te arrepentirás el resto de la semana. ¡No digas que no te hemos avisado!

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